Reseña: 1917

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Una aventura bélica que contrasta la crudeza más real de la guerra con una belleza visual impresionante
Reseña: 1917

Director: Sam Mendes

Protagonistas: Dean-Charles Chapman, George MacKay, Daniel Mays

Género: Drama, bélico

País: Reino Unido / Estados Unidos

Duración: 119 mins

Estreno: 17 de enero del 2020

Ganador del Oscar por su ópera prima “Belleza Americana” hace más de 20 años, Sam Mendes tiene un recorrido por el generó de acción y guerra que se notan a la hora de entregarnos la ahora merecedora del Globo de Oro “1917”, un recordatorio irónicamente bello de la desoladora y desesperanzadora crueldad de la guerra, en el que el personaje principal es el agobio y el terror.

En el apogeo de la Primera Guerra Mundial, dos jóvenes soldados británicos, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman) se embarcan en una aparente misión imposible. En una carrera en contra del tiempo, ellos deberán cruzar la línea enemiga para entregar un mensaje que detendrá un ataque mortal a miles de soldados entre los que se encuentra el hermano de Blake.

Mendes nos hace parte de la pesadilla claustrofóbica y psicológica de un viaje recto del punto A al punto B que tiene enmedio ni más ni menos que la Primera Guerra Mundial. Una travesía tan sencilla y a la vez tan inalcanzable, un recorrido a lado de héroes que aun siendo heroicos no triunfan sobre nada, una aventura cuyo final se enmarca en una batalla interminable que a la vez le da un ambiente épico y a la vez lo vuelve absurdo. Un resumen de lo que la guerra es.

El principal logro que tiene la cinta es darnos una mirada terrorificamente real del campo de batalla, de sus trincheras, de la tierra de nadie, del día y la noche, el poco glamour de la gloria y la miseria del hambre, la muerte y el lodo, mucho lodo. Es una visión terrible en los ojos de paisajes cinematográficamente hermosos, contrastantemente llenos de vida.

Y los protagonistas brillan por su ausencia, en el mejor de los sentidos. Se opacan en sus propios miedos y se dejan interiorizar por los espectadores. Son efimeros soldados de un ejercito descomunal pero con un objetivo pequeño que los motiva y realmente nos importa, como la cinta misma.

Uno mismo se encuentra sorprendido entre paisajes bellos y en instantes de suspenso y horror. La caída de la noche es en sí misma este reflejo de contrastes entre una oscuridad profunda y bengalas deslumbrantes, entre el cese del fuego y una tensión insegura, de asombro visualmente elegante y panoramas desoladores, tristes, violentos.

En un año de cintas increíbles, “1917” llega como la cereza de un pastel en el que es difícil decidir la mejor parte pero que sin duda vale por cada uno de ellos y la producción de Mendes es un tesoro que entra en niveles altos de su género y de la historia del cine en sí mismo.

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